sábado, 4 de febrero de 2017

Cinco consejos prácticos para proteger tu privacidad en tus dispositivos móviles



En la actualidad, la protección de datos se enfrenta a dos dificultades complementarias. Por un lado, expansión de las nuevas tecnologías a prácticamente todos los ámbitos de la vida; por otro, el desconocimiento de gran parte de los ciudadanos en los derechos que les asisten y/o su falta de conciencia a la hora de entregar sus datos sin saber, por ejemplo, a quién o para qué fin los están cediendo. 
La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha incidido, en sus últimas campañas, en crear en los ciudadanos una cultura de uso responsable de las nuevas tecnologías ya que, sin saberlo, nuestros dispositivos electrónicos pueden estar transmitiendo de nosotros más información de la que queremos.
Estos son algunos de los consejos prácticos para los consumidores sobre los que el organismo ha hecho especial hincapié, de acuerdo con los nuevos dispositivos presentes en nuestra vida. 

Cuidado con los relojes o las pulseras de actividad

Los relojes o las pulseras de actividad, conectados a la red, registran y transmiten datos sobre los hábitos y costumbres del usuario que pueden volverse en su contra. Por ejemplo: a qué hora, durante cuánto tiempo y qué recorrido hace un aficionado al running, y, por lo tanto, durante cuánto tiempo no está en casa determinados días de la semana.

La Agencia aconseja, antes de aceptar sin más las condiciones de uso, informarse sobre quién recoge tales datos, para qué va a utilizarlos y si va a cederlos a un tercero (información, toda ella, que el proveedor debe proporcionar). 
Entre las recomendaciones también se encuentra limitar el acceso de los dispositivos a la ubicación o evitar que ésta sea publicada en las redes sociales, una opción que en muchos casos aparece activada por defecto. Lo deseable es configurar el móvil y el resto de aparatos para que deban pedir permiso para encontrar tu localización. Además, la geolocalización sólo debe activarse de forma manual y no de modo automático. 

Tu cámara, una 'ventana indiscreta'

La cámara de los distintos dispositivos o del ordenador puede convertirse en una ventana indiscreta si un extraño piratea o se hace con el control del aparato. Las autoridades ven aconsejable llevar siempre apagadas las lentes o, incluso, taparlas con algún tipo de pegatina o cinta adhesiva. Algo parecido puede suceder con los micrófonos, aunque siempre será más comprometida una imagen que un archivo de audio. 

De hecho, hace unos meses fue muy comentada una foto que creador de Facebook, Mark Zuckerberg, subió a las redes sociales en las que se veía cómo tenía tapados con cinta el micrófono y la cámara de su ordenador. De hecho, el propio CEO de la red social fue víctima de un hackeo: un grupo de piratas informáticos logró hacerse con las contraseñas de sus cuentas de Instagram, Linkedln, Pinterest y Twitter.

Juguetes conectados... ¿con quién?

Otro de los fenómenos recientes es el de los juguetes o juegos cuyas funcionalidades se desarrollan a través de una conexión a la red. Muchos de ellos incorporan micrófonos y cámaras.
La AEPD, que muestra especial sensibilidad por todo lo que atañe a los menores, pide a los padres, en primer lugar, que conozcan bien los juguetes que compran a sus hijos y sepan si éstos pueden captar su voz o su imagen. También que investiguen los datos que almacenan, su recorrido y con qué finalidad se están recogiendo, información toda ella que se encuentra dentro de las cláusulas que explican la política de privacidad.  
Además, si el juguete pide su registro online para obtener funciones adicionales, es conveniente que los progenitores averigüen también las condiciones bajo las cuales se está cediendo esa información. 
En todo caso, la Agencia recomienda incidir en la educación, el diálogo y la supervisión permanente con los menores para que se conciencien de los peligros asociados con todos los aparatos conectados a la red. Tanto para prevenir que ellos puedan ponerse en peligro o convertirse en víctimas de abusos a través de la misma, como para evitar que sean los pequeños los que, al no tener conciencia de que no todo está permitido, puedan cometer ellos algún tipo de infracción. 

Repetir contraseña es cómodo pero peligroso

Más allá de posibles hackeos, el usuario tiene la capacidad de reforzar la seguridad de sus dispositivos. La más evidente es utilizar contraseñas o códigos de desbloqueo lo más largos y complejos posibles. También tener cuidado delante de quién las utilizamos (por ejemplo, sacar el móvil en el metro y desbloquear la pantalla a la vista de cualquier otro usuario). 
En caso de tener problemas para recordar todas las contraseñas, la AEPD utilizar un gestor de contraseñas, un programa que las almacena cifradas. Para acceder a ellas, tan sólo hay que recordar una clave: la contraseña maestra. 

Uno de los errores más frecuentes es almacenar todas claves en algún dispositivo o alguna web vulnerables, como un pantallazo del móvil o en el correo electrónico. 

Desactiva el 'wifi' y borra las 'apps' que no uses

Finalmente, Protección de Datos recomienda desactivar el bluetooth si no va a utilizarse, así como la conexión automática a las redes wifi abiertas, ya que pueden ser la puerta de entrada a posibles ataques. 
En caso de pérdida o robo, es necesario tener localizado entre las opciones de configuración del aparato la opción de acceder a distancia a su contenido para eliminarlo. 
Además de leer siempre la política de privacidad de las apps que se descarguen (una acción que, siendo realista y atendiendo a la longitud de los términos y condiciones de cada una de ellas, se presenta como una quimera), entre los consejos aparece el de borrar las apps que hayan dejado de utilizarse pues, entre los permisos que suelen aceptarse, está la transmisión de algunos datos que pueden ser sensibles