domingo, 10 de julio de 2016

La virtualización y la nube reducen drásticamente el consumo de energía en el CPD

cpd

Hasta hace poco, la demanda de energía en los centros de datos no paraba de crecer a un ritmo insostenible: nada menos que un 24% entre 2005 y 2010. Por suerte, tecnologías como la virtualización, la nube y la mejora en la gestión han provocado un ahorro considerable del consumo energético en los centros de datos.
Como consecuencia, y según un estudio realizado por el Laboratorio Nacional del Departamento de Energía de Lawrence Berkeley, se espera que el consumo de energía en los data centers, entre 2014 y 2020, aumente solo un 4%. Y todo ello a pesar de que cada vez existe una demanda mayor de recursos informáticos.
Computerworld ha recogido las principales conclusiones de este estudio, donde se dice que, en 2014, el consumo de electricidad en los centros de datos estadounidenses era de 70.000 millones de kilovatios/hora, lo que representa el 1,8% del total del país. De acuerdo a esta tendencia que acabamos de mencionar, se espera que durante los siguientes cuatro años, el total del consumo llegue a los 73.000 millones de kilovatios/hora, es decir, que el ahorro será considerable.
A pesar de este frenazo en el consumo de energía desde la década pasada, la demanda de operaciones de computación y la tasa de productividad que alcanzan los centros de datos sigue creciendo a niveles bastante elevados. Por tanto, se ha mejorado la eficiencia de los centros, lo que es más evidente en la tasa de crecimiento de los servidores físicos.
Entre los años 2000 y 2005, el nivel de ventas de servidores subió un 15%, lo que hizo que los centros de datos existentes se duplicasen prácticamente durante dicho periodo. Pero entre 2005 y 2010, este nivel aumentó solamente un 5%. Parte de esta caída se debió a la recesión, pero la tendencia desde entonces ha sido la misma, hasta llegar al nivel actual de crecimiento de servidores anual: un 3%. Se espera que esta tendencia a la baja siga vigente hasta 2020.
Este reducido crecimiento del número de servidores es consecuencia de un aumento de la eficiencia de los mismos por un mejor uso debido a la virtualización y la computación en la nube, así como a la innovación en energía en este tipo de infraestructuras. Esto incluye la concentración de cargas de trabajo en los denominados centros de datos a hiperescala, que ocupan un mínimo de 400.000 metros cuadrados. Este tipo de estructuras también puede contribuir a una caída en el gasto energético si continúa al alza la tendencia de mover tareas a estos centros a hiperescala, así como la adopción de buenas prácticas en materia de consumo.
Así lo aseguran varios expertos, entre los que está Urs Holzle, vicepresidente de Infraestructura de Google: “Soy todavía más optimista que los autores del estudio, y mi predicción es que el uso total de energía bajará a medida que más usuarios de tecnología comiencen a utilizar nubes públicas, que no sólo tienen los centros de datos más eficaces, sino que además, gracias a la consolidación y al escalado elástico, pueden reducir la energía por aplicación. El cambio a dispositivos móviles, que consumen menos electricidad que los equipos de sobremesa, ayudará también a ahorrar energía“.