domingo, 29 de mayo de 2016

Cómo subir a la Nube sin caerse

El Cloud Computing se ha convertido en el rey de la empresa. No hay compañía que se precie en la que no se hable de la Nube. Parece el bálsamo de fierabrás que todo lo cura. Que quieres ser más competitivo, pon una Nube en tu vida; que buscas optimizar costes, más Nube; que necesitas clientes, Nube al tanto; que intentas ser más dinámico, pues la Nube te lo permite; que se te cae el sistema informático, eso es porque no tienes una Nube que llevarte a la boca.
¿Es realmente tan rentable y útil como se desprende del espectacular crecimiento que está teniendo en el mundo de la empresa? Para muchas compañías puede resultar vital, aunque su implantación requiere de un análisis profundo de las necesidades y características de cada empresa. Estamos ante una tecnología disruptiva que ha transformado por completo los sistemas de almacenamiento de la información.
La Nube, o Cloud Computing, es el nombre que se le da al procesamiento y almacenamiento masivo de datos en servidores que alojan la información del usuario. Se trata de que tus archivos, aplicaciones o programas de software, como el Word, pueden estar alojados en servidores de Internet que son gestionados por empresas especializadas como T-Systems, IBM, Amazon y Google, que cobran por su  uso. Desaparece así la necesidad de tenerlos instalados en el ordenador propio de la empresa o del usuario particular.
Las ventajas del Cloud para las empresas se basan en la flexibilidad, la movilidad y la accesibilidad. Supone un ahorro de costes porque las compañías sólo pagan por los recursos de almacenamiento que utilizan. Permite el acceso a las aplicaciones y a los programas desde cualquier tipo de dispositivo electrónico, y además, se puede operar desde cualquier lugar del mundo y a cualquier hora del día y de la noche.
La Nube ha permitido, por ejemplo, que pequeñas y medianas empresas puedan acceder a capacidades informáticas que hasta ahora sólo estaban al alcance de grandes presupuestos.
Visto así parece que todo son ventajas, pero hay muchas consideraciones que hay que tener en cuenta antes de subir a los cielos. Primero hay que analizar el precio. Y para ello podemos hacer el paralelismo entre tener coche propio o uno de alquiler. Si vamos a utilizarlo las 24 horas del día y los 7 días de la semana es evidente que nos saldrá más barato tener una Nube sólo para nosotros. Pero si sólo vamos a usar el coche los fines de semana parece claro que lo mejor es contratar la Nube con un proveedor externo que nos cobre únicamente por las escapadas de fin de semana.
También es muy importante decidir qué procesos de nuestro negocio llevamos a la Nube y cuáles no. Dejar en manos de un tercero servicios clave de nuestro negocio no es muy aconsejable por lo que resulta adecuado llevar a la Nube todo aquello que no es core business para el negocio. Uno de los servicios que no se considera crítico dentro de una compañía y que, por tanto, resulta factible de subir a la Nube es el correo electrónico.
Las compañías que operan en sectores regulados como el financiero, el eléctrico o el sanitario tienen que ser especialmente cuidadosas a la hora de ir a la Nube porque manejan datos personales, y porque gran parte de sus procesos tienen que ser supervisados por las autoridades.
La principal barrera que frena el desarrollo de la informática en la Nube es el tema de la seguridad y de la privacidad de los datos que se almacenan. Aunque los proveedores que ofrecen serviciosCloud aseguran que pueden garantizar niveles muy adecuados de seguridad en sus servidores, las compañías que decidan subir a la Nube deben tener muy en cuenta el riesgo reputacional que una pérdida de datos puede ocasionar. Un agujero en la Nube podría dejar en el aire miles de datos, lo que tendría un efecto muy dañino para la reputación de la empresa en cuestión.
Porque nunca hay que olvidar que al proveedor de Cloud se le pueden delegar servicios o funciones, pero nunca se delega la responsabilidad. La empresa cliente de la Nube debe tener claro que la responsabilidad última es suya, porque es su negocio el que está en juego.
Esta nueva tecnología elimina las barreras de entrada en muchos sectores, ya que a través de la Nube se pueden ofrecer servicios en todo el mundo y con un coste mínimo. Un banco español tradicional puede tardar un año en implantarse en un país extranjero, mientras que una start uppodría ofrecer servicios financieros en todo el mundo en pocos meses utilizando las posibilidades que ofrece la tecnología Cloud.
¿Nos vemos en la Nube?