domingo, 3 de abril de 2016

El camino de la conversión desde aplicaciones "legacy" hacia el mundo del cloud computing

El costo total de propiedad de pasar desde un modelo tradicional o otro basado en la nube, puede ser entre un 50% y 60% menor. Cuatro especialistas de empresas y consultoras tecnológicas dan sus consejos de cómo dar este paso y advierten sobre las desventajas de no planificar todo desde un principio.
Las aplicaciones “legacy” o “heredadas” son herramientas que se implementaron en las empresas, pero con el tiempo dejaron de tener soporte o están obsoletas. Eran de desarrollo propio de las mismas compañías y las personas, que en algún minuto las construyeron, ya no están. De ahí el concepto de “sistema legado”.
En los últimos años, la tecnología ha avanzado enormemente en cuanto a las aplicaciones empresariales, por lo que no tiene sentido seguir con tecnología obsoleta que no permite a las empresas ganar en competitividad, en un mercado cada vez más exigente. Y aquí es donde entra con más fuerza la cloud computing, como la mejor alternativa para entrar a una nueva etapa.
Entre varios beneficios, migrar de aplicaciones legacy hacia la nube tiene menos gastos en desarrollo, ya que los proveedores se harán cargo del soporte y mantenimiento, logrando un ahorro cercano al 40% en gastos de consultoría y 25% en menor soporte, según un estudio de Nucleus Research. 
Por otro lado, el costo total de propiedad puede ser entre un 50% y 60% menos que de las soluciones tradicionales “on premise” en un periodo de 10 años. “Cuando hablamos de cómo modernizar esos aplicativos, en realidad no existe una metodología, es más bien una decisión. Las empresas en algún minuto desde su trabajo deciden dejar atrás e implementar uno nuevo con todo lo que conlleva: perder información o que las personas que están acostumbradas a usar este sistema de legado se vean incómodas con los nuevos sistemas. Más bien es una decisión de las gerencias de TI”, explica Jonathan Namuncura, analyst software de IDC.
Por su parte, José Agustín Alcaide, director ejecutivo de Servicios Financieros de Accenture Chile, estima que para modernizar las aplicaciones existen distintos caminos dependiendo de factores como: “obsolescencia tecnológica, plataformas sin soporte de las casas de software, alto costo de mantenimiento y operación y ecosistema de desarrolladores insuficiente, entre otros. Dependiendo de esto se buscará la mejor estrategia para modernizar el portafolio aplicativo (ver recuadro)”, dice Alcaide.
Las aplicaciones heredadas se vuelven problemáticas para una organización cuando se encuentran construidas sobre sistemas poco flexibles y que han caído en la obsolescencia por el paso del tiempo y las constantes actualizaciones en tecnología. “No obstante, lo que es aún más desafiante de enfrentar es cuando al mismo tiempo, estas aplicaciones constituyen una parte relevante de un negocio. Bajo este escenario aparece una tormenta perfecta con perjuicios de gran escala; entre ellos no poder renovar la tecnología con la periodicidad que se desea por incompatibilidad con nuevas innovaciones o perder eficiencia en procesos y productividad”, comenta Vicente Millán, gerente de desarrollo de mercado Intel Chile.
Pros y contras
¿Cómo empezar?. Según Intel, la planificación en TI es fundamental, y en esa línea, evaluar el rol e impacto de estas aplicaciones en el core del negocio es una tarea ineludible dentro de esa planificación.  “Una vez realizado esto, en caso de que no exista un impacto negativo importante, se recomienda de manera paralela desarrollar nuevamente la aplicación en plataformas abiertas (como por ejemplo lo sería X86)  que permitan un dinamismo a la renovación de nuevas tecnologías y agilizar los procesos”, aclara Millán.
Pero como todo, siempre un cambio tiene ventajas y desventajas. A primera vista, dentro de los “pros” de dejar de lado las aplicaciones legacy por soluciones cloud se encuentran todos los beneficios de la nube misma. Es decir, disponibilidad, mayores SLA, flexibilidad y desarrollo continuo.  “Las gra ventaja es que la empresa adquiere un estándar de nivel tecnológico, que se alinea con la industria, que tiene soporte. El cloud  permite que constantemente se vaya obteniendo las últimas versiones de las soluciones que se desarrollan. Cuando pagas en modalidad SAAS (software como servicio), la promesa de venta de las empresas es que cada vez que se lance una versión nueva de un producto, lo vas adquiriendo en primera instancia sin tener que gastar un peso de más”, apunta Namuncura, de IDC.
Para Paulo Padrao, VP Infor Brasil y Cono Sur, prácticamente son puros beneficios, “pero se debe hacer en forma clara, brindando una capacitación interna y explicando los beneficios a los usuarios, para que así su implementación sea un éxito”, acalara Padrao.
El ejecutivo agrega además, que las principales ventajas son las posibilidades de entrar al mundo de la nube híbrida, el concepto de movilidad, la “Colaboración Social” (Contar con funcionalidades del tipo Twitter y Facebook, pero adentro del propio software) y, obviamente, el big data. “Este último permite analizar los millones de datos existentes y poder tomar mejores decisiones y hacer un planeamiento inteligente acorde a la información”, dice Padrao.
Por otra parte, entre los puntos en contra, cuando las aplicaciones legacy afectan el corazón del negocio es preferible mantenerlas in house. Todo lo demás puede quedar en la nube y tenerse así una solución híbrida.
“Se debe evaluar caso a caso. Mientras existen soluciones que son compatibles para funcionar en la nube, otras, no son aconsejables de mover. El paradigma cloud trae consigo varios cambios, pero resaltan por sobre el resto el ‘time-to-market’ y ‘pay-per-use’ que está también asociado a ‘as-a-service’ ”, dice José Agustín Alcaide. 
El director ejecutivo de Servicios Financieros de Accenture Chile agrega también que dentro de las posibilidades, habrá que ir generando una taxonomía, con un componente de cloud que cada vez permita abarcar más.
En Chile
En general en nuestro país la adopción tecnológica es bastante rápida, por eso somos considerados un país “early adopter”, tanto en tecnologías de consumo masivo, como en soluciones más empresariales.
Para hacerse una idea, según un estudio de IDC Chile, en 2014, Chile experimentó un crecimiento del cloud computing de un 47,7% y alcanzó ventas de alrededor de US$80 millones. Por otro lado, datos de Gartner indican que los servicios en la nube están en su tramo  de máximo crecimiento, esperando que para 2016 sea la mayor parte de la inversión en TI en el mundo, llegando a US$210.000 millones.
Millán, de Intel, comenta que  las empresas y organizaciones en Chile están en conocimiento de las desventajas de continuar usando aplicaciones legacy. “Sin embargo, se presentan algunas industrias con un nivel de actualización más atrasado en los procesos de migración, principalmente la banca, por lo que hay oportunidades de mejora y un espacio en donde aún es importante comunicar la importancia de la situación”, dice el ejecutivo.
Por su parte, Padrao aclara que a pesar de que muchas empresas chilenas se han acostumbrado a trabajar con aplicaciones legacy y el miedo al cambio es siempre un tema, “en su gran mayoría reconocen que se han quedado atrás y que para ser competitivas deben actualizar  la tecnología. La empresa que no evolucione se verá perjudicada al no aprovechar los beneficios de la nueva tecnología”, dice el ejecutivo de Infor, complementando que, por otro lado, “estamos viendo que la nueva generación de millennials, que han nacido con tecnología y que la usan en su vida diaria y personal, no conciben el hecho que en el mundo empresarial aún se estén utilizando aplicaciones antiguas y obsoletas”.
La pregunta clave que deben hacerse las compañías locales, según Alcaide, es simplemente ¿Por qué migrar?  

“La disrupción digital se basa en conceptos de ‘liquidez’ que impactan transversalmente las distintas capas de una compañía (organización, fuerza de trabajo, procesos, aplicaciones, infraestructura, etc.). Si una empresa, sea cual fuere, no logra tener el nivel de velocidad, eficiencia, flexibilidad y productividad en todos esas capas, el pronóstico podría ser desfavorable en el mediano y largo plazo”, concluye el ejecutivo de Accenture.