domingo, 3 de abril de 2016

¿Cómo elegir el tipo de nube que conviene a tu empresa?

Hay tres tipos de nube que ofrecen las mismas ventajas de la tecnología, ¿cómo puede saber una empresa cuál le conviene más?

La nube es una metáfora que hace referencia a servicios de internet alojados fuera de un ordenador tradicional. Entre sus ventajas se encuentran la gran capacidad de almacenamiento y procesamiento de datos, así como la disponibilidad de sus servicios desde cualquier dispositivo capaz de conectarse a la red.
Dentro de esta tecnología hay tres categorías. Sus características hacen que cada una de ellas ofrezca ventajas diferentes a las empresas, según sus necesidades y giros.
  • Nube privada: Cuando una entidad o empresa contrata una infraestructura para guardar su información y dar cobertura a sus operaciones en exclusiva.
  • Nube pública: Cuando está abierta al público en general, ya sea por suscripción o de manera gratuita.
  • Nube híbrida: Cuando se combinan las privada y pública. Además, se puede conectar con servidores dedicados al almacenamiento tradicional.
Si los tres tipos de nube ofrecen las mismas ventajas de la tecnología, ¿cómo puede saber una empresa cuál le conviene más? Depende del tipo de actividad que realiza en cuanto al almacenamiento y procesamiento de datos.
La nube pública es una buena opción para:
  • Almacenamiento de información a largo plazo, principalmente archivos históricos.
  • Una aplicación que usa una capa web en su interfaz con picos de actividad estacionales.
  • Campañas de marketing y aplicaciones cuya demanda de recursos es incierta.
  • Una aplicación que usa una capa web y es crítica para actividades, por lo que no permite periodos de intermitencia en el servicio.
  • Entornos de prueba para aplicaciones y sitios web.
La nube pública ofrece como ventaja que permite contratar a un proveedor de servicios, que será el encargado del manejo de la infraestructura y las operaciones. Además, permite la interacción con soluciones privadas si se hiciera necesario en el futuro.
La nube privada es ideal para cuando:
  • Se busca transitar de la infraestructura de la empresa a un proveedor
  • Se necesita un alta capacidad de procesamiento para acceder a los archivos, particularmente si su tamaño es grande
  • La aplicación tiene patrones de consumo de recursos predecibles
Una nube privada puede ser creada dentro de la infraestructura que ya tiene una empresa. Para ello se utiliza la virtualización, que divide al servidor, para correr diversos sistemas operativos y aplicaciones al mismo tiempo.
Finalmente, la nube híbrida es la solución a la que apuestan la mayoría de las empresas. Esto se debe a que las necesidades de sus operaciones son complejas, y en ocasiones se requiere hacer uso tanto de recursos privados como públicos y de un almacenamiento tradicional.
Hermes Lopez, Cloud Manager de Rackspace, explica que las ventajas de este modelo son grandes:
La Nube pública brinda una escalabilidad que se paga por consumo, por eso es ideal para un tráfico pesado o impredecible; la Nube privada brinda mayor seguridad y máximo control, y los servidores dedicados ofrecen confiabilidad y desempeño ultrarrápido. En conjunto, son una combinación sumamente poderosa y conveniente para las empresas en términos de desempeño y costos”.
Antes de elegir qué tipo de nube necesitas asegúrate de conocer si los procesos que utilizarán se adecúan a tus necesidades presentes y futuras. También es importante hacer un análisis costo-beneficio de las soluciones disponibles, para asegurarte de invertir sólo necesario.